Me considero una persona de izquierdas, sin la menor de las dudas. Pero contemplo con horror algunas de las actuaciones de dos gobiernos que se definen a sí mismos como "comunistas". Uno es China, que no dudó, como en otras ocasiones, en reprimir por la fuerza las protestas que tuvieron lugar en el Tíbet. El otro es Myanmar, o Birmania (nombre puesto por las potencias coloniales), que tampoco ha dudado en usar la fuerza contra las manifestaciones de los ciudadanos y que está haciendo, según parece, una nefasta gestión del desastre que ha tenido lugar en este país.

En Mayo del 68, del que últimamente se habla mucho para no decir nada, hubo una contestación generalizada contra el modelo económico, social y cultural capitalista, por una parte, y contra el modelo estalinista, por otra. A día de hoy cayó en parte el modelo que representaba la URSS, aunque han pervivido algunos regímenes que, como el Chino, presentan un modelo mixto entre el comunismo y el capitalismo. El partido lo sigue controlando todo, pero apuesta en lo económico por un modelo de economía de mercado.

Aún así, hay que decir también que protestas como las del Tíbet o Myanmar también dejan al descubierto la actitud de las grandes potencias capitalistas que, como Estados Unidos o Francia, se atreven a intentar dar lecciones morales cuando en el fondo lo único que hacen es buscar su propio beneficio. Estados Unidos no puede criticar lo de Tíbet porque hace lo mismo o algo muy parecido en Irak. Y Francia tiene tras de sí una repugnante historia colonialista que parece olvidar el tal Sarkozy.

En definitiva, hay que decir que todos vivimos en un asqueroso mundo de mierda.