Es el segundo caso de secuestro prolongado en el tiempo que tiene lugar en Austria. En ambos casos coinciden algunos parámetros. El secuestrador es un varón de más edad que su víctima, una mujer, que es sometida además a violaciones y abusos sexuales. La infraestructura necesaria para el secuestro es espeluznante. En el segundo caso descubierto hace dos días se une el agravante de que era el propio padre el que había secuestrado a su hija, a quien había dejado embarazada al menos en seis ocasiones. Espeluznante.
Sin embargo, a nadie se le ocurriría decir que la mayoría de los austríacos, ni siquiera un porcentaje considerable, sufre esta terrible patología y son capaces de cometer semejantes crímenes. Tampoco nadie se atrevería a decir que la austríaca es una cultura enfermiza. No obstante, si hubiéramos conocido dos casos similares a estos, acaecidos en un país pobre y musulmán, ya tendríamos mil teóricos hipotetizando sobre la relación entre el islam y estos crímenes. Es más, en Austria han resurgido con fuerza grupos de carácter ultraderechista e incluso neonazis que sostienen discursos contrarios a la inmigración. Sin embargo, ¿tendrán algo que decir en lo referente a estos dos secuestros? Lo digo porque a lo mejor también eran responsabilidad de algún inmigrante de una cultura peligrosa que metió a esos hombres blancos de pura raza austríaca o germana esas enfermizas ideas en su cabeza.


Dos comentarios me gustaría hacer:
El primero de ellos es que en Austria está en vigor la cadena perpetua. Es casi seguro que a este señor se le va a condenar a pasar el resto de sus días en la cárcel.
El segundo de ellos es que no existe en España ningún problema para contemplar en el Código Penal la cadena perpetua para determinados delitos. Como usted sabrá, basta con aprobar una Ley Orgánica (para modificar la ya existente), y para ello basta con la mayoría absoluta del Congreso. ¿Por qué ningún Gobierno se ha atrevido a realizar tal reforma?
Señor Escudero, creo que usted no ha entendido en absoluto el sentido de mi artículo. Yo no reclamo la cadena perpetua. Yo lo que reclamo es a los grupos de extrema derecha, a los racistas y a los xenófobos, que suelen hacer campaña en contra de la inmigración, porque, según ellos, son los culpables de comportamientos perniciosos, que se den cuenta que los dos bárbaros secuestros que han tenido lugar en Austria eran obra de dos austríacos.
Sí, es que en España (y en este caso en el resto de Europa) está muy enraizado eso de decir: "cuidado con los inmigrantes, que vienen a robar y violar a nustras hijas, hay que expulsarlos".
Pero es que los de la tierra de uno también hacen esas atrocidades! Por qué a esos no se les trata con el mismo desprecio que el que se le otorga al inmigrante? (al inmigrante solo por el hecho de serlo ya se le presupone culpable de delinquir, parece).