Está claro que un partido roto y desunido jamás puede aspirar a ganar unas elecciones generales. Y esa es la situación del PP. Una situación soterrada hasta hace unos días, en los que Pedrojota y Jiménez Losantos intentaron, por segunda vez, derrocar a Rajoy. No hay más que escuchar la COPE o leer alguno de los artículos que publican El Mundo o Libertad Digital sobre el tema. Hoy denuncia Pedrojota que la elección de Soraya Sáenz de Santamaría como Portavoz del PP en el Congreso muestra la falta de democracia interna en el partido. Lo que no dice Pedrojota, que es hombre de medias verdades, es que esta democracia interna hace mucho que no existe en el PP.

Ya ha surgido una plataforma en Internet, promovida y puesta en marcha por los mismos de las campañas antiZP y demás (osea, el facherío de siempre), que se hace llamar "Esperanza 2012". Es evidente: la extrema derecha apuesta por Espe. ¿Podrá Rajoy controlar el partido? Yo diría que no. Sin embargo, está claro que si Aznar volviera todos, absolutamente todos, le harían una reverencia y le devolverían los galones. Es ridículo esa admiración que la derecha profesa por un tipo que resultaría a todas luces ridículo de no ser por lo abominable y desvergonzado de algunas de sus actuaciones. El auténtico líder del PP sigue siendo Aznar. Si Aznar levantara la cabeza...

Y Aznar en su día eligió, sin democracia interna (que entonces Pedrojota no parecía darse cuenta), a Rajoy como su sucesor. Lo casaron rápidamente (por eso de evitar rumores, fundados o infundados) y ¡a conseguir la mayoría! Sin embargo, la cosa no salió bien. Igual que no ha salido bien para el PP en las últimas generales. La guerra que se abre dentro del partido no es tanto ideológica como de ambiciones personales. Rajoy es tan facha como Espe, no nos confundamos. Simplemente la segunda goza de más apoyos entre la extrema derecha.

Pero que no cunda el pánico, podemos estar tranquilos. No creo que Espe, aunque derroque a Rajoy (el Rey Pasmao del PP, lo digo por su mirada con frecuencia perdida), pueda ganar unas elecciones. Un partido roto, jamás puede, como dije antes, ganar unas generales. Y eso en el PSOE lo han aprendido bien. El PP ha perdido cuatro años en renovarse y borrar definitivamente la sombra de Aznar. ¿Será aquel a quién bigotito designó como su sucesor el encargado de realizar esta tarea? Le va costar, si es que puede...