La semana pasada escuchaba atónito las declaraciones de Bush y Aznar, ambos en la misma línea de opinión, que afirmaban que la decisión de invadir Irak había sido acertada y que aquella acción bélica había contribuido a mejorar la situación de los irakíes. Parecían ignorar los dos que la cifra de irakíes muertos en el conflicto ronda los 100.000, que el 80% de la población se sitúa po debajo del umbral de la pobreza a pesar de la riqueza en petróleo del país árabe y que la situación política es cuando menos comprometida.
Esta semana ese diagnóstico de Bush y Aznar se ha venido totalmente abajo, pues ha estallado un conato de guerra civil entre los chiíes, que son el grupo más numeroso de la población irakí. Los suníes, a cuya confesión pertenecía Sadam Husseín, integraban hasta ahora el núcleo de la resistencia a la ocupación. Los chiíes eran el principal sostén, junto a los kurdos, de la política norteamericana. Sin embargo, los partidarios de Muqtada al Sader, chiíes, se enfrentan a día de hoy en las calles de Basora y Bagdad (las dos ciudades más importantes del país árabe) al ejército del Gobierno irakí, apoyado por Estados Unidos. Vuelve a ser una lucha desigual: unos cuentan con el apoyo del ejército más poderoso del mundo (EE.UU.) y otros apenas con su voluntad de resistir a la ocupación. Sin embargo, una cosa queda cada día más clara: la guerra, la invasión y la ocupación de Irak constituyen un terrible error que será imposible de subsanar durante décadas.
En Irak no existe democracia. El gobierno no es más que un títere en manos de Estados Unidos. Los suníes se encuentran al margen de la política oficial. Los kurdos han mejorado en parte su situación, pues eran cruelmente atacados por Sadam Husseín, si bien ahora se permiten operaciones bélicas de Turquía en territorio irakí. Y en el seno de los chiíes se ha abierto una profunda brecha entre los partidarios de Estados Unidos y los contrarios a la ocupación. Las cosas hay que decirlas claramente, y lo rotundamente cierto es que aquella barbaridad totalmente contraria al derecho internacional como fue la invasión de Irak se revela además a día de hoy con un fracaso político de todos aquellos que apoyaron aquella guerra.


Ya pueden decir misa estos dos payasos, que no les queda ninguna credibilidad. Ya se podían quedar calladitos, que cada vez que abren la boca sube el pan. Decir que Irak ahora está mejor que antes es como decir que la resurrección de Jesús es una verdad histórica, menos mal que la gente es más inteligente de lo que ellos creen...
Salu2