Rajoy pensaba que iba a ganar los pasados comicios generales. Según han confesado algunos dirigentes de este partido, el candidato del PP estaba convencido, a pesar de todas las encuestas que tenía en contra, de que podía alzarse con la victoria electoral. El recuento de las urnas le devolvió a la dura realidad: el país no ha aprobado su política de crispación, su falta de propuestas y, contrariamente a lo que creían que podían conseguir, movilizaron con su estrategia a los votantes de izquierda.

Algunas informaciones apuntan a que Rajoy pensó en dimitir durante el día posterior a las elecciones. Sin embargo, recibió el apoyo de los líderes regionales del PP, poco proclives todos ellos a que Esperanza Aguirre, que había realizado sus particulares movimientos, pudiera alzarse con el liderazgo del partido. Pedrojota, Jiménez Losantos y Sánchez Dragó, principales aliados mediáticos de Espe, habían adelantado que era preciso un relevo en el PP. Sin embargo, ¿qué candidatos hay dentro del PP para suceder a Rajoy? Este es el principal problema. Rajoy es un mal candidato. Pero es que los que hay detrás no son aparentemente mejores. Espe, como ha quedado patente, suscita más recelos que esperanzas. Gallardón, que sí podría ser un buen candidato, está vetado por la cúpula del partido. Y la realidad es que al Congreso de los Diputados, gracias a la criba previa realizada por Rajoy, no ha llegado ningún político del PP que pueda representar al mismo tiempo continuidad y renovación en el seno del Partido Popular.

Rajoy adelantará el Congreso General del PP y ha anunciado que él se presentará a la reelección como Presidente de este partido. Si se presenta algún otro aspirante será la primera vez en mucho tiempo que existe un duelo democrático dentro de este partido. La elección de Rajoy fue absolutamente digital, hecha a dedo por Aznar, sin contar con unas bases que probablemente hubieran elegido a Rodrigo Rato. Y ese 'tic' autoritario junto a la ausencia total de autocrítica es uno de los grandes lastres del PP. Pero, ¿se presentará algún otro candidato? Los posibles interesados (Espe, Gallardón, Camps,...) una vez conocieron la decisión de Rajoy optaron por cerrar filas en torno a su fallido líder. Ese es el problema del PP: en un partido con una falta total de democracia interna y en el que para medrar no hay cosa mejor que lamer el culo conveniente, estas oportunidades suelen caer en saco roto. Ante este panorama, el escenario más probable es que Rajoy sea el único candidato a sucederse a sí mismo. Y esto a pesar de que, como ya dije antes, Pedrojota y Jiménez Losantos ya habían emitido su sentencia. ¿Significa esto quizás que Rajoy hará su propia política? Pues cualquiera sabe. Al contrario de lo que Rajoy proclamaba el día de su derrota, no es un tipo previsible. De Zapatero todos sabemos que hará lo que estime conveniente. De Rajoy todos sabemos que hasta la fecha siempre ha hecho lo que le han dicho que tenía que hacer. Lo seguirá teniendo, haga lo que haga, complicado.

Y es que el PP no es un partido moderno en absoluto. En todos los países europeos el centro-derecha hace sus elecciones primarias entre sus candidatos. En Francia las bases conservadoras pudieron elegir entre Villepin y Sarkozy. En Alemania Merkel se aupó a la candidatura y posteriormente al Gobierno alemán gracias a un debate interno. En todos los países, a excepción de Italia quizás, existe ese debate democrático dentro de los partidos que desemboca en una legitimidad mayor del candidato. El PP adolece, y me temo que seguirá adoleciendo mucho tiempo aún, de un mal que se llama 'aznarismo'. Aznar ha sido y sigue siendo para la derecha española el auténtico líder, el hombre que venció a Felipe González y que posteriormente consiguió una mayoría absoluta. Pero Aznar también fue y es quien gobernó el partido con mano de hierro, quien impuso su candidato y quien creó una Fundación (la FAES) para seguir manejando al PP desde la sombra. ¿Bastarán cuatro años para desligarse de esta herencia tan profundamente antidemocrática? ¿Rajoy puede guiar este proceso?

Siempre he sostenido que Aznar elegió a Rajoy por su falta de carisma. Rajoy podría ganar las elecciones, pensaba Aznar, pero él seguiría gobernando. La falta de carisma de Rajoy es su principal problema de cara a los próximos años. Ha sido derrotado dos veces por aquel a quien todos los medios conservadores señalan como el peor Presidente de la historia (diagnóstico con el que yo no estoy de acuerdo). Rajoy jamás supo conciliar los intereses de las distintas líneas de opinión que coexisten dentro del PP. Rajoy siempre se ha guiado por lo que Acebes, Zaplana y en general los duros del partido le decían. ¿Puede pilotar esta nave Mariano? No lo se.

En el PP no se han dado cuenta aún de que estas elecciones las tenían perdidas por la política de oposición que han hecho estos últimos cuatro años. No se han dado cuenta de que lo que se jugaban es saber si podían ganar las de 2012. Y si no se atreven a hacer una profunda renovación programática y de personas fracasarán de nuevo, cosa que a mí, por otra parte, me parece estupendo. Así que nada, que sigan a lo suya, a sus guerras internas. Y que sigan pensando que Rajoy puede ganar unas elecciones generales. Mantener a un cadáver político como líder del partido sólo significa una cosa: renunciar a las próximas generales. Por mi parte, como he dicho, no hay problema alguno.