"Tengo a esa niña en mi mente. Y es ella quien mueve mi sentimiento y mi corazón". Alguien dirá que está fuera de contexto. Pero, ¿y si añadimos que quien lo dice es un tipo feo con barbas al que cuando habla se le observa claramente una repugnante babilla? No se, blanco y en botella... Ja,ja,ja...

Volver a la niña no fue el único error de Rajoy. No se le ocurrió decir otra cosa que Zapatero estaba a favor de la guerra de Irak, metiéndose en un 'fregao' del que no iba a sacar nada positivo. La cuestión fue simple. Zapatero, cada vez que abría turno presentaba una batería de propuestas para, acto seguido, atacar a Rajoy. Y el candidato del PP no hacía otra cosa que entrar al trapo, olvidándose, por supuesto, de presentar sus propuestas a la audiencia. El ritmo lo marcó claramente ZP, y esa fue la clave del debate.

En la anterior contienda dialéctica, Zapatero supo evitar que Rajoy le marcara el ritmo. Si el del PP se empeñaba en hablar de inmigración, el candidato socialista decía claramente, en pocas palabras, que posteriormente, cuando él lo estimara oportuno, hablaría de inmigración. ¿Por qué el PP planteó tan mal el debate? Está claro que no tenían un buen candidato. Pero podían haber preparado una estrategia en condiciones. Mi opinión es que subestimaron a ZP. No pensaban que 'Bambi' fuera a entrar en el cuerpo a cuerpo. Y se equivocaron. Rajoy planeaba un debate tranquilo y se vio absolutamente desbordado.

De todas formas, no se puede dejar de decir que ninguno de los dos candidatos son grandes oradores. El debate no estuvo mal, es cierto. Pero, ¿podía estar mal con el tiempo que llevaban dedicando los dos candidatos para prepararlo? Felipe González, gran orador que como político no me gusta demasiado, se hubiera merendado a Rajoy en dos minutos. No hubiera necesitado más. Y Guerra o Anguita ídem de ídem. Zapatero es un presidente decente. Tiene buena imagen, unos ojos que dan bien en cámara, unas cejas llamativas y una sonrisa televisiva. Rajoy es un tipo feo de cojones que además proyecta una imagen demasiado extremista. Con lo mal que estuvo ayer Rajoy, a Zapatero le hubiera valido con quedarse callado y mirar sonriente a la cámara. Pero bueno, optó por despeinarse y terminó por desmoronar la autoestima de un político que jamás hizo mérito alguno por ocupar un puesto político importante.