Es un hecho objetivo que Alcaraz debería pasar sus días en una celda o en un psiquiátrico. En la calle no debería haber sitio para tan tremebundo personaje, encargado desde hace unos años de sembrar el rencor y la ira allá por donde pisa. En un acto organizado en la Universidad Católica San Pablo CEU volvió a proferir afirmaciones vergonzosas. La persona que dice representar a las víctimas del terrorismo afirmó que ETA, como en el 11-M, volverá a ayudar a Zapatero. El tipo, ni corto ni perezoso, va y dice esto tan sólo unas horas después de que un artefacto explosivo de ETA destrozara una sede socialista en Bizkaia. Y se queda tan tranquilo. Lo dicho: en la cárcel o en un psiquiátrico.
En este sentido, volvió Alcaraz a profetizar que en los próximos días ETA hará una entrega simbólica de armas o se detendrá, casualmente, a algún destacado histórico del grupo armado. Como es evidente, vive en una realidad paralela que nada tiene que ver con la que viven el resto de los ciudadanos. Pidió Alcaraz, una vez más, que el Presidente del Gobierno pida perdón a las víctimas del terrorismo por todo el daño que les ha causado. Es decir, sus argumentos y los de Rajoy coinciden 100%. ¿Alguien duda de que Alcaraz no sea un esbirro del PP? ¿O quizás Rajoy sea quién esté a las órdenes de este simiesco y siniestro personaje.
Lo que da más rabia es comprobar cómo alguien que dice ser víctima del terrorismo ejerce el victimismo más ruín con fines exclusivamente políticos. Un hermano de Alcaraz murió hace más de veinte años en un atentado de ETA. Evidentemente es un hecho que causa una profunda conmoción. Pero también murió en un atentado de ETA Ernest Lluch, y su mujer e hijas no se sienten atacadas por Zapatero, sino más bien por Alcaraz. En sus propias carnes sufrió la violencia de ETA Gorka Landáburu; y este militante socialista también merece unas disculpas de Alcaraz. Y Madina, de las Juventudes Socialistas del País Vasco, perdió una pierna por causa de una bomba de ETA. Es decir, Alcaraz no puede hablar por todas las víctimas. Y es más, por las víctimas, lo que debería hacer es callarse de una vez por todas.
Lo dicho, y lo repito una vez más: Alcaraz, a la cárcel o a un psiquiátrico.

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