Gente zafia, miserable y ruín la hay en todas partes. Sin embargo, sorprende poco saber que una de las promesas de las Nuevas Generaciones del PP, un tal Jaime Ferrero, es un desalmado que se divierte matando gatos a pedradas. Yo jamás he hecho algo tan ruín. Y, no obstante, creo que si un crío de doce o trece años hace algo parecido, es posible corregir ese comportamiento haciéndole entender que un animal es un ser vivo que sufre y al que no se le puede torturar por pura diversión. Sin embargo, ¿qué se puede hacer con un tipejo como éste, que ya mayorcito de edad, y con ciertas responsabilidades políticas a sus espaldas, hace algo así?

Al tipo no hay más que verle la cara. Con su típico chalequito rosa de pijo/facha de nueva generación, y esa sonrisa que le delata, se revela como un auténtico psicópata en potencia. De alguien que es tan sumamente feliz regodeándose de haber matado a unos cuantos de gatos, nada debiera extrañarnos que pudiera regocijarse de igual manera haciendo daño a un ser humano.

Me parece bien que lo hayan echado de Nuevas Generaciones. Pero también tengo claro que si no hubiera habido fotos de por medio, y este pequeño escándalo, este tipo miserable seguiría en su puesto, siendo una de esas jóvenes promesas de intachables principios que atesora el PP. ¿Matarán otros cargos del PP gatos para divertirse? No se, para ser sincero, a Rajoy no me lo imagino torturando gatos. Pero quizás sí a Zaplana, no se por qué. A Acebes, quizás por su extraña vocación de Legionario de Cristo, me lo imagino siendo sodomizado. Y a Trillo, tan orgulloso de pertenecer al Opus Dei, lo concibo teniendo delirios pseudoreligiosos.