Israel, además de bombardear Gaza (como hace constantemente), se había propuesto aniquilar a la población palestina de esta zona con el más vil bloqueo. La ayuda humanitaria no podía entrar. Habían dejado sin electricidad a la franja, que no es otra cosa sino un inmenso campo de concentración moderno para el que Israel no prevé otra cosa que no sea la exterminación masiva de la población palestina. Sí, los judíos sufrieron el exterminio en los campos de concentración nazis. Ahora Israel practica una política similar contra el pueblo palestino. Paradojas de la historia.

Pero Hamás ha vuelto a demostrar que, además de con constancia y valor, puede dar la batalla. Esta vez lo ha hecho con imaginación. Gaza es un inmenso campo de concentración cuyos límites son unas fronteras que no debieran existir y que a la postre parecían inexpugnables. Han hecho saltar por los aires la frontera egipcia. Han abierto dos boquetes en la zona de Rafah y han conseguido romper el bloque israelí. Evidentemente, hay cierta complacencia del pueblo e incluso el gobierno egipcio. La comunidad internacional no había hecho nada por los palestinos de Gaza. Estados Unidos pidió, sin demasiada energía, que se suavizara el bloqueo. Aquellas palabras de Bush hace tan sólo un mes, cuando decía que se conseguiría la paz, quedaron en evidencia. Para Bush y para Israel no existe más paz que la de los cementerios.

Además, la nueva situación, que probablemente vuelva a su precedente anterior, ha dejado al descubierto la situación que se vive en Gaza. Los palestinos, con unas rentas muy bajas, tienen que hacer frente a unos precios altísimos. Es decir, Israel no sólo los mata y los condena a la pobreza. También hunde las economías de tantas y tantas familias palestinas que en toda esta historia son absolutamente inocentes. Al Fatah, ahora gobernante sólo en Cisjordania, también ha quedado en evidencia. Se habían sentado a negociar con Israel. Y, a pesar de las declaraciones de condena por los ataques a Gaza, las negociaciones seguían. Con Israel no se puede negociar así. No es posible la estrategia de negociar con el enemigo a costa de que se masacre a una facción rival. Hamás son islamistas. Es cierto, pero hay que reconocer que tienen muchísima más dignidad y coraje que los miembros de Al Fatah. La lección que todos tienen que aprender es que unidos se puede derrotar a Israel. Si lo hizo Hezbolá, ¿por qué no el pueblo palestino? La sociedad israelí es una sociedad del primer mundo. Contempla gustosa cómo su ejército, superior en lo tecnológico, masacra a un pueblo indefenso. Pero no puede soportar que se le llegue a plantar cara en un combate abierto. Mañana Palestina será libre. Y lo conseguirán los palestinos. Poco o nada tendrán que ver los gobiernos occidentales.