La Iglesia española, o al menos su jerarquía más visible, adolece de un trasnochado tardofranquismo. El otro día en Madrid, en lo que dieron en llamar encuentro de la familia,nos ofrecieronuna clara muestra de su caduca y vergonzante moral. Algún obispo llegó a decir que la democracia corría peligro en nuestro país, llegando a responsabilizar al Gobierno de ese supuesto riesgo. Lo poco de democracia que hay en este país está en peligro por una derecha parafascista que sólo se afana por destruir cuando no gana las elecciones y por una Iglesia servil a esta derecha que todavía no ha superado el nacionalcatolicismo.

Si. Los obispos quieren meterse en política. ¿Por qué no es Rouco Varela el candidato del PP a las generales? Al menos este demente y perturbado de tres al cuarto tiene más agallas que Rajoy. Eso hay que reconocerlo. Cargaron contra algunas de las políticas puestas en prácticas por el Gobierno. Están en contra del divorcio. Su opción es que dos personas, por más que sean infelices en su convivencia, jamás tengan la opción de rehacer sus vidas. A menos que se gasten buenas sumas de dinero en obtener la nulidad eclesiástica de su matrimonio. Están en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo. ¿Y a ellos qué les importa? Quizás teman que obispos y curas se atrevan a casarse entre ellos. También cargan contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Según estos cuervos negros, en su particular interpretación de la constitución y de la carta de los derechos humanos, la Iglesia es la única que puede intervenir en la educación en valores de niños y niñas.

Señores obispos, recuerden ustedes que ya no vivimos bajo el yugo franquista. Y señores del PSOE, recuerden ustedes también que no hay razón alguna para seguir financiando a esta caterva de facciosos. Los obispos se reunieron en Madrid el otro día para hacer campaña por el PP. Y si aún siguiera vivo, la hubieran hecho por el mismo Franco.