"Yo de este asunto sé poco, pero mi primo supongo que sabrá. Y entonces dijo: 'Oiga, he traído aquí a diez de los más importantes científicos del mundo y ninguno me ha garantizado el tiempo que iba a hacer mañana en Sevilla'. ¿Cómo alguien puede decir lo que va a pasar en el mundo dentro de 300 años?", se ha preguntado el líder de la oposición. Por ello, ha aseverado, no podemos convertir esta cuestión "en el gran problema mundial".
Rajoy duda del cambio climático, basándose en las teorías de su primo, el de Zumosol. No parece haberse enterado de que el Premio Nóbel de la Paz ha ido a parar a Al Gore y al equipo de científicos de Naciones Unidas que alertan sobre los peligros del cambio climático. No se si Rajoy se ha pensado bien lo que ha dicho, aunque yo diría que no. Lo que está claro es que por decir lo contrario que el Gobierno (pues así entiende Mariano la oposición), el líder del PP es capaz de afirmar que la tierra es plana si Zapatero previamente ha sostenido que es redonda.
De hecho, esta misma mañana he podido ver que Libertad Digital se hacía eco de las palabras, dando cuenta de que Joaquín Costa ha situado el problema del cambio climático como uno de los ejes del PP en las próximas elecciones. Supone una gran contradicción que casi ridiculiza al bueno de Mariano, pues lo deja en evidencia. Por eso la noticia ya ha sido convenientemente retirada de la web de Jiménez Losantos. No es cuestión de hacer daño a un ya maltrecho Rajoy, deben pensar los conservadores ultramontanos, pues al fin y al cabo es su hombre.
Lo más preocupante de este asunto es que los políticos se han hecho cargo del tema pero para tratarlo a un nivel exclusivamente de discurso. De momento nadie plantea soluciones. Y es que la cuestión está clara: a la gente le preocupa este asunto, pero aplicar medidas para solucionarlo requiere tantos quebraderos de cabeza como inversiones. En fin, quizás sea en la próxima legislatura cuando veamos medidas tendentes a aportar soluciones. O quizás sea dentro de cien años. A algunos no les debe preocupar mucho, pues tienen la certeza (bastante contrastada, por otra parte) de que ellos morirán antes de que el mundo se vaya definitivamente al carajo. En fin, quizás solo vean las primeras consecuencias de esta nefasta gestión en forma de lluvia ácida, agotamiento de los recursos hidrológicos, una desertización galopante o fenómenos climatológicos hostiles. Pero, ¿qué mas da? Desde una confortable residencia con un buen jardín y totalmente climatizada todo, prácticamente todo, da igual.

Exacto, teniendo pasta, quien se preocupa de lo que pueda pasar en un futuro más o menos lejano? Pues... los que no tienen esa pasta.