Las próximas elecciones generales están a la vuelta de la esquina y tengo la sensación de que la campaña electoral hace mucho que empezó. Gestos, palabras, actos y promesas electorales se suceden. Los discursos se han crispado y se han polarizado y PSOE y PP se sitúan en posiciones cada vez más contrapuestas. Ni siquiera el último atentado de ETA ha conseguido que ambos partidos se pongan de acuerdo a la hora de buscar la unidad de acción política que normalmente se suele imponer como razón de estado en estas situaciones.

En este marco debemos entender el mensaje que Rajoy ha enviado a los españoles con el motivo de la celebración del Día de la Hispanidad el próximo 12 de Octubre. En su despacho, con una enseña nacional tras él y con un aire marcadamente institucional Rajoy ha pedido a los españoles que "por razones que todo el mundo conoce celebremos de manera especial esta fiesta". "Por eso vamos a honrar y exigir el símbolo que junto a la Corona mejor nos representa en todo el mundo: la bandera que aprobamos en 1978", continúa Rajoy su discurso. Podemos debatir incluso sobre si el líder del PP ha suplantado, por así decirlo, el papel que correspondería al Jefe del Estado o al Jefe del Gobierno, pero el análisis en estos términos no nos llevaría más lejos. Sin embargo, es muy interesante centrar nuestra atención sobre la apropiación que el PP realiza tanto de la bandera nacional como del concepto de España mismamente. "Somos España", proclama uno de los últimos lemas del PP. ¿Qué nos queda a aquellos que no pensamos como Rajoy?

Pide también el PP en este vídeo al que nos referimos que los españoles "hagan algún gesto que muestre lo que guardan en su corazón, en casa, en la calle, de forma individual, con la familia o con los amigos para que todo el mundo sepa lo que los españoles sentimos por España". ¿Está instrumentalizando el principal partido de la oposición el uso de la bandera nacional? Es evidente que sí. Y lo hace además con unos fines marcadamente electorales, como queda de manifiesto cuando se hace referencia a esas "razones que todo el mundo conoce". ¿Está hablando Rajoy del estatut catalán, de la negociación con ETA o del campeonato del mundo y el subcampeonato de Europa de la selección de baloncesto?

Rajoy practica justamente lo contrario a lo que predica con sus palabras. Cientos de miles de ciudadanos de este país, millones incluso, se sienten orgullosos de su cultura, observan la Historia de este país con pasión y se sienten felices por vivir en un régimen con unas garantías democráticas. Y, sin embargo, no exhiben, por los motivos que sea, la bandera nacional. Quizás simplemente por el hecho de que consideran esta cuestión desde una perspectiva mucho más amplia y compleja. ¿Qué pueden pensar estas personas del discurso y la actitud de Rajoy y su partido? Al fin y al cabo los mensajes que nos llegan desde el PP tienden a dividir a los ciudadanos entre buenos y malos españoles. ¿Acaso no es este hecho totalmente contrario a esa unidad de los españoles que se nos pide o exige? "Somos España", dice el PP. ¿Los demás partidos no son España?

Lo que se constata claramente es que el PP ha fijado su estrategia electoral en estas cuestiones identatarias que, si bien pueden parecer muy arcaicas y superadas, le van a permitir cosechar muchísimos votos. Sobre la asunción por parte del Estado de nuevas medidas sociales no tienen mucho que decir. Tampoco de problemas como el de la vivienda. Y respecto a la inmigración, por seguir enumerando cuestiones de interés ciudadano, simplemente se posicionan en contra de todo lo que se plantea. Si hiciéramos un estudio detallado del contenido de los mensajes de Rajoy quedaría claro que a lo largo de esta legislatura tres de las palabras que más ha enunciado son "España", "nación" y "ETA". No es de extrañar que en un momento dado, justo después de reunirse con el Presidente del Gobierno, llegara a afirmar tan campante que "ETA es una gran nación". Un lapsus, concedamos. Pero muy significativo.

Esta es la apuesta electoral del PP. Una apuesta que probablemente muchos ciudadanos aborrezcamos a más no poder. Y, sin embargo, estoy seguro de que les va a proporcionar bastantes votos. Votantes fijos, además. De esos que acuden a votar con indignación, y con la idea clara de que "España se rompe" y que la única papeleta que puede evitarlo es la del PP. En fin, habrá que ver dentro de unos meses si la estrategia ha dado resultado. Por lo pronto las cartas están ya sobre la mesa. De hecho, llevan mucho tiempo boca arriba.