Agag-Aznar. ¡Qué mal suena! Es comoel ruido gutural previo al vómito.

Bueno, alo que íbamos. 26 años. Licenciada en Psicología y administradora única de una empresa con un patrimonio inicial de más de 500.000 euros. ¿Se lo imaginan? Bueno, no imaginen mucho. Es la hija de Aznar. Pues eso, que la hijita del gran Aznar se ha hecho empresaria. El negocio se dedica, según consta en sus estatutos, a la gestión de derechos deportivos y a las operaciones inmobiliarias, entre otras cosas. Al chollo de siempre. Y la empresa se ubica en Sevilla, ciudad en la que vivo. Espero no encontrármelos por la calle, porque después de gritar "¡Agag-Aznar!" soltaría una pota de lo más terrible.

Empresarios con un capital como ese los hay muchos. Pero lo repugnante de todo esto es que Aznar, ese hombre que no quería estar más de dos legislaturas al frente del Gobierno, se ha convertido a sí mismo como a toda su familia en una estirpe de 'vivalavidas'. ¿Y qué es un 'vivalavida'? Pues eso, los que nunca han dado un palo al agua. Y entre agencias inmobiliarias, gestores de eventos deportivos y demás chanchullos jamás han dado un palo al agua.