Aquella visita que el entonces presidente del gobierno español realizó al rancho que George W. Bush posee en Texas fue del todo vergonzosa. En la retina debe quedar grabada de ese esperpento que después de pasar varias horas en suelo americanohabía cambiado totalmente su acento para hablar un dialecto que sólamente él practicaba. "Estamos trabajando en ello", dijo Aznar, con acento tejano. Ridículo, como sólo él ha sabido serlo.
Pero es que además ahora conocemos lo quese dijo en aquellas conversaciones. Y resulta escandaloso. El País ha tenido acceso a aquellas actas.Y resulta vomitivo. Bush y Aznar jugando a ser los amos del mundo y decidiendo quién vive y quién muere. Probablemente no sean los primeros políticos poderosos que se lanzan a esa aventura. Pero sí son de los más tontos e incapaces. "Tenemos que deshacernos de él", dice Bush en referencia a Sadam. Cumplió su promesa, a pesar de que el dictador iraquí fue en su día un títere norteamericano. El también presidente de los EE.UU. y padre de George W. Bush lo utilizó a su antojo.
Aznar afirma que está "cambiado la política española de los últimos 200 años". Esas palabras demuestran su prepotencia y megalomanía, además de su rematada estupidez. Bush y Aznar plantean hipótesis como tomar Bagdad sin disparar una sola bala. O, según Bush, plantear una guerra aséptica. ¿Realmente se creen estas estupideces cuando las dicen? ¿Guerras asépticas? ¿Eso existe? Rara es la semana que no hay un espeluznante atentado en el que mueren cientos de personas. Irak es un matadero. Y lo es en parte gracias a Bush y a Aznar.
El todavía líder espiritual del PP reconocía en aquel entonces que la opinión pública española era contraria a esa guerra. Pedía a Bush ayuda, como el niño pequeño y caprichoso que quiere un juguete como sea y acude a un mayor para que éste se lo quite a otro niño. Así es Aznar. Y así pasó lo que pasó. Que se empeñó en tener su pequeño papel en la Historia, aunque fuera el de genocida, en contra de los deseos de los ciudadanos a los que en teoría representaba. Después vinieron las bombas. En Irak. Y en Madrid.


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