Es uno de los temas más recurrentes en mi blog. Pero claro, es que por más que pasen los días, los meses y los años, la triste realidad del pueblo palestino sigue estando ahí. Palestinos y saharauis son dos de los pueblos más injustamente tratados en el mundo. Sus territorios están ocupados. Sus recursos esquilmados. Sus ciudadanos pueden ser asesinados "selectivamente" a manos del Ejercito israelí sin que la comunidad internacional levante la voz. Su situación no es dramática. Es trágica.
Lo último es que el Gobierno israelí ha declarado a la franja de Gaza como "entidad enemiga". Es un término un tanto gracioso, sino fuera por la realidad que se esconde tras de sí. Uno tiene como enemigo a un estado. O a un grupo terrorista. Incluso a un individio peligroso. Pero, ¿puede ser un enemigo una zona geográfica donde viven millones de habitantes? La definición es de por sí problemática.
La excusa que ahora ponen los israelíes para justificar esta medida es que unos sesenta soldados han sido heridos por el lanzamiento de cohetes de Hamás. Durante mucho tiempo no ha habido ataques de Hamás, entre otras cosas por la situación de guerra civil que se vivía en Palestina. Y el Ejército hebreo ha seguido practicando lo que llama "asesinatos selectivos", que vienen a ser una forma de terrorismo de estado absolutamente admitido en el que mueren sospechosos de practicar la lucha armada junto a civiles inocentes. Y, sin embargo, ahora se quejan de que Hamás se defiendan. Pero, ¿qué esperan? ¿Creen acaso razonable que los palestinos se dejen exterminar como cucarachas?
Israel podrá cortar la energía eléctrica a Gaza. Podrá realizar operaciones militares hostiles. Podrá cortar el agua. Podrá, simplemente, destruir al pueblo palestino desde la cínica perspectiva de que no hacen más que defenderse. La comunidad internacional seguirá callada, por supuesto.


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