Rajoy es un cadáver político. Yo creo que éste es un hecho que a día de hoy todos los actores políticos saben, incluso los propios miembros del PP. El liderazgo que supuestamente ejerce el gallego sobre la derecha española tiene fecha de caducidad: las próximas elecciones. A partir de ahí, tal y como parece evidente, se sucederán una serie de luchas intestinas. Este es el panorama más plausible de todos.

Hoy Rajoy, en la Junta Nacional de su partido, ha hecho unas declaraciones más que chocantes. En ella muestra su lado más soberbio e intransigente. "Puedo formar 50 gobiernos mejores que los del PSOE", ha afirmado un Rajoy al que se le olvidaba que la capacidad de formar gobiernos la otorgan los ciudadanos. "Una organización armada sólo puede ganar la batalla a una nación si alguien negocia con ellos sus objetivos políticos", ha dicho también quién formó parte de un gobierno que negoció con ETA. Por último, y como diría el militante de cualquier partido de Extrema Derecha, por boca de Rajoy han salido estas palabras: "Yo siento España desde Melilla hasta Ferrol". En fin, que de autocrítica nada. De moderación nada. De chouvinismo y chascarrillos de bodega, todos los que se quiera. Eso es ahora mismo el PP. Y esa altura intelectual la representa a la perfección su actual candidato, más capacitado para escribir columnas de opinión en 'Marca' que para ejercer la política.

Rajoy jamás ha sabido cultivar una imagen positiva de sí mismo. Y eso en política es importante. A Zapatero, como decía José María García, le pueden faltar tres herbores. Pero es que a Rajoy le sobra resentimiento, chulería y engreímiento. Y parafraseando al propio Presidente del Gobierno, yo creo que los ciudadanos de este país prefieren a un bobo solemne que a un patriota de hojalata. Sin duda.