George W. Bush, el Presidente de los Estados Unidos que en su juventud fuera pillado varias veces conduciendo ebrio o con cocaína en su poder, ha visitado Irak. Se puede decir que él fue el principal valedor de la invasión norteamericana de Irak. Yo creo que fueron los tipos que están detrás de él los que lo decidieron. No creo que sepa señalar en un mapa siquiera donde se halla el país árabe.

La cuestión es: ¿Qué les habrá dicho Bush a los soldados destinados en Irak sobre el porqué de su permanencia en el país? Seguramente haya soltado unas cuantas bobadas. Él es así. Y a la mayoría de los soldados les habrá valido: tampoco creo que sean muy listos. Aunque alguno quizás haya llegado a la fácil conclusión de que simplemente están en Irak porque a unos ricachones norteamericanos les viene bien para seguir forrándose.

Muchos dirán que la invasión de Irak ha supuesto un fracaso para Estados Unidos, puesto que han caído muchos soldados estadounidenses a la par que la opinión pública internacional es contraria a la agresión. Para aquellos que la ordenaron y dirigieron no ha sido un fracaso. Los dueños de la industria armamentística se han forrado y se seguirán forrando. Una vez acabe la guerra y el ejército estadounidense no adquiera tanto material bélico (aunque en tiempos de paz también es muy aficionado a gastar dinero en esta cuestión), podrán vender armas a las distintas facciones que seguirán matándose en una cruenta guerra civil. La industria petrolífera también seguirá sacando buenos dividendos. Y sin duda alguna las tropas no se marcharán hasta que el futuro de ese petróleo esté claro. Y los fabricantes de ladrillos, las constructoras (que pueden hacer su agosto en un país que ha sido destruido),... Bush no les dirá esto a sus soldados. ¿Sabrá siquiera él mismo esta realidad de las cosas? Quizás sea tan sumamente tonto que ni siquiera se entera de qué va esta movida.