Acabo de llegar de Euskadi (Euskal Herria para otros, o País Vasco, o Vascongadas). Concretamente he estado en Zarautz, una bella localidad de la costa guipuzcoana que pasa por ser el lugar de veraneo oficial de la clase dirigente del nacionalismo vasco (de derechas). Me encontré por el paseo marítimo con Carlos Garaicoetxea, primer lehendakari después del franquismo. Zarautz está muy bien. A pesar de ello, me he movido como es lógico por distintas zonas de Gipuzkoa, una provincia que creo me conozco ya mejor que Sevilla (que es donde resido).

Y he podido observar algunos cambios en mis andanzas por las tierras vascas. En primer lugar, hay que decir que tras la ruptura del alto el fuego por parte de ETA, la gente apenas habla de política. He estado otras veces en Euskadi, aún sin estar declarada tregua alguna, y la gente no tenía problema a la hora de opinar de esas cuestiones. Ahora no es así.

En segundo lugar, y quizás más significativo aún, tengo que decir que he visto muy de capa caída al mundo abertzale. Poca gente, y cada día más jove, y diría que con menos implicación y conciencia política. Las Herriko Tabernas, las que sobrevivieron a la orden de Garzón, que fueron muchas, están prácticamente vacías. Incluso en localidades en las que el resto de bares están atestados al máximo. El número de personas que participan en actos y concentraciones son mucho menores. Yo en Sevilla he estado metido en movidas políticas, y a veces he participado en la organización de actos a los que han acudido apenas unas 50 personas, a pesar de la importancia de la causa (según los que organizábamos el tinglado). Por primera vez he visto un concierto en plena aste nagusia donostiarra y organizado por los jóvenes abertzales al que asistieron unas 50 personas. Sorprendente.

Bueno, en un par de días me marcho a Sanlúcar de Barrameda. Después de visitiar la maravillosa Euskadi, con campos verdes, con montañas al lado de la costa, con el paisaje lleno de caseríos dispersos, he pasado al calor asfixiante del verano de Sevilla. Ahora marcho al pueblo donde se puede comer el mejor pescaíto frito que jamás he probado. Espero disfrutarlo. Un saludo a todos.