Que Aznar es un tipo miserable es algo que ya sabíamos todos. Los diarios de Campbell, asesor de Blair durante sus años de gobierno, nos lo ponen de manifiesto. Resulta vergonzoso escuchar cómo ambos líderes charlaban sobre la entonces futura invasión de Irak con chistes y bromas.

Campbell, comocasi todos los que ocupan puestos de responsabilidadpolítica, debe ser un tipo con pocos escrúpulos. Sin embargo, debió "flipar en colores" (como coloquialmente se dice) cuando supo de la que iba a montar Aznarpara casar a su hijita (esaque tiene una boca que parece una madriguera). Le aconsejó a Blair que no asistiera a la celebración, pues parecía que Aznar actuaba como si fuera miembro de la familia real.

Siempre sostuve que el gran error político de Aznar fue casar a su hijita con el tal Agag. En primer lugar, porque los vástagos (que ya existen) iban a tenerdos apellidos de una complicada pronunciación: Agag Aznar. Parece una expresión que da hasta asco, ¿no? En segundo lugar, Agag, a pesar de su dinero, no era elmejor candidato. Debiera haberla casado con el Príncipe. Si. ¿Nadie se puede imaginar lo glorioso que hubiera sido aquello?

Aznar, al participar en la invasión de Irak, quiso pasar a la Historia. Lo hizo. Durante años seguiremos recordandocon asco al que fue Presidente del Gobierno. Tanto por lo que hizo, como por lo que aún hace.