En la Comunidad Valenciana el PP ha creado una suerte de reino taifa donde las leyes y la moral difieren de lo que sería razonable. Hace justo un año que murieron más de 40 personas en un accidente en el metro de Valencia. No se habla mucho de las causas del accidente, que en parte pudieran ser el descuido de las instalaciones. Se apunta simplemente a un error humano. Pues bien, ayer el Ayuntamiento de Valencia organizó un acto de homenaje a las víctimas. Pero no invitó a sus familiares, en previsión de que estos hicieran públicas sus quejas por la falta de asistencia y explicaciones de la administración. Las autoridades locales inauguraron un monolito para honrar la memoria de las víctimas en el lugar donde tuvo lugar el accidente.
Ayer escuché en televisión que se han instalado nuevas medidas de seguridad en el tramo donde se produjo el accidente. Me parece correcto. Sin embargo, otros tramos potencialmente peligrosos siguen sin las medidas de seguridad deseables. Sale más barato construir un monolito y rezar para que no suceda otra tragedia. Será que los del PP confían en la intercesión celestial. Yo apuesto sin embargo por las medidas de seguridad.

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