Este fin de semana, en la edición impresa de El Mundo, pude leer en portada un titular que me dejó estupefacto: "El Supremo avala el montaje policial del Caso Bono". Osea, que un Tribunal, el más alto en la jerarquía judicial, afirma que una serie de policías, que estaban acusados de detención ilegal, obraron adecuadamente. Sin embargo, El Mundo mantiene la tesis de que se trata de un "montaje policial". Pedrojota ha hecho suyo el lenguaje de Gara y la izquierda abertzale. Es divertido.

Pero analicemos los hechos. Bono, un tipo que nunca me cayó simpático, acude a una mani de la AVT. Una serie de personas le increpan y, aquí difieren las versiones, parece ser que pudo ser agredido. En las imágenes se ve a gente que se acerca en actitud amenazante hacia su persona. Incluso se ve una bandera que se agita contra su persona con una posible intención de golpearle. Una vez acabada la manifestación se producen varias detenciones. Básicamente militantes del PP de Las Rozas que estaban próximos al ex-ministro de Defensa y ex-presidente de Castilla la Mancha. Sus caras son fácilmente identificables por la televisión.

De hecho, esa bandera que amenazaba a Bono, la portaba uno de estos detenidos. El mástil que sujetaba la bandera era de plomo. Un golpe puede causar por tanto serios daños, y no parece lo más adecuado para ser portado en una manifestación, al menos si se quiere que sea pacífica. El PP argumentó en su defensa que al buen señor que era militante de su partido no se le ocurrió llevar otra cosa, puesto que era fontanero.

Y ahora, yo me planteo: si estos señores del PP que iban con banderas con mástil de plomo a las manis están libres, ¿qué montaje policial existe? Sin entrar en la culpabilidad o inocencia de estos supuestos agresores, ¿no es lógico que los detengan después de ir pertrechados de esa forma y participar del grupo de personas que violentaban físicamente a Bono? Aquí podemos entrar en toda clase de matices, pero he visto muchos otros casos que sí que pueden considerarse un montaje policial. Y nadie dice nada. Mucho menos el PP.

Lo que sorprende es que el Supremo tiene mayoría de magistrados conservadores y, sin embargo, un par de sentencias suyas ya han provocado una respuesta furiosa de la derecha política y mediática. Me refiero a esta y a la sentencia del caso De Juana, que reducía a tres años su condena por amenazas. Tenemos una magistratura claramente de derechas. Sin embargo, comparadas con la línea ideológica y demagógica que marcan el PP y sus aliados más fieles (como Pedrojota), los jueces españoles, nada más lejos de la realidad, podrían parecer unos izquierditas radicales. Y yo diría que no es ni mucho menos así...