En las películas americanas siempre aparecen como los chicos buenos que luchan contra el enemigo comunista, terroristas árabes o cualquier maniático de la condición que sea. En la práctica son algo distinto. Hoy se han desclasificado unos documentos norteamericanos en los que se narra que la CIA recurrió a la mafia para asesinar a Castro.

No sorprende que intentaran acabar con el líder cubano. Lo llamativo es que recurrieran a la mafia. Y si, puestos que conocían a esta organización criminal, ¿por qué no se plantearon destruirla? Porque en teoría los cuerpos y fuerzas de seguridad luchan contra los delincuentes. Sin embargo, entre la CIA y la mafia se estableció una colaboración. No deben ser tan distintas estas dos organizaciones.

Alguien alegará que esto sucedió hace muchos años. Que eran otros tiempos. Sin embargo, que yo sepa, todavía siguen secuestrando a cualquier sospechoso de terrorismo y lo envían a países en los que no se respetan los derechos humanos. Me atrevería a decir que los métodos, lejos de mejorar, han empeorado. Cuando la invasión de Afganistán, en la prisión de Mazar-i-Sharif hubo un motín de presos talibanes. Estaban siendo interrogados (torturados, mejor dicho) por varios agentes de la CIA. Se rebelaron y acabaron con la vida de estos norteamericanos. Después sus queridos compatriotas bombardearon la prisión hasta no dejar prácticamente a nadie con vida.