Fue el candidato más votado. Es cierto. Pero la mayoría de los ciudadanos confiaron en otras fuerzas políticas que, después de analizar los resultados electorales, han decidido pactar un gobierno de coalición. Es absolutamente legítimo. Por más que le pese al PP y a Matas.
Lo sorprendente del asunto es que Matas ha anunciado que abandona la política. Es decir, que si no gana las elecciones y le toca estar en la oposición, pues lo mejor es dedicarse a sus negocios privados que seguro que le van a dar grandes beneficios. La renuncia de Matas no es la típica dimisión que se produce tras unos malos resultados electorales. No. Es la renuncia del que, tras un berrinche por no poder gobernar, decide que no le gusta estar en la oposición. Le gusta mandar.
Y se va un poco herido en su orgullo, pues afirma que ha sido derrotado en una "segunda ronda electoral que ha tenido lugar en los despachos". Lo dicho, mal perder. Matas y el PP han sido derrotados porque no han obtenido la mayoría absoluta, y el resto de partidos, contrarios a las políticas que practica la derecha en Baleares, han decidido formar gobierno. Matas podrá ahora quejarse de la traición de Unió Mallorquina. Quizás en su día podría no haberse apoyado en esta fuerza política.

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