"Zapatero ha ordenado nuestras detenciones para desviar la atención de sus pactos con ETA". Algo así vino a decir a las cámaras el alcalde de la localidad de Alhaurín el Grande cuando era detenido, tras una comida-mitin con Rajoy, por un supuesto delito de corrupción. La cosa fue muy sonada hace tan sólo unos meses. El regidor del municipio malagueño está en libertad bajo fianza. Pero la investigación continúa.

Y según parece hay pruebas más que claras que señalan un caso de corrupción urbanística en Alhaurín el Grande. Esta debió haber sido la cuestión central de las pasadas municipales. Pero el PP consiguió desviar la atención y convertir el terrorismo en el eje de los discursos políticos. Una cosa que durante esta legislatura ha ido bien, y no se si responsabilidad de Zapatero, ha sido que por fin se han empezado a investigar casos de corrupción más que significativos. Y ya era hora, porque lo que sucedía en Marbella era vox populi y a nadie se le había ocurrido investigar.

El problema está en la concepción que tienen los distintos partidos y municipios sobre el tema del suelo y su papel para el desarrollo de las corporaciones locales. Si el suelo se liberaliza, como propone el PP, es evidente que todavía se extenderán más los casos de corrupción. No se puede dejar una cuestión como la de la vivienda, que es un derecho básico, bajo la batuta de los especuladores. De hecho, aquellos municipios que se han dedicado a especular burdamente sobre el suelo, sin mirar por los beneficios de los ciudadanos, son en los que se registran el mayor número de irregularidades. Pero bueno, para que no se hable del tema siempre viene bien tener a un De Juana Chaos o a ANV en el disparadero mediático.