Hamás se ha hecho con el control de Gaza, mientras que Al Fatah intenta hacerse fuerte en Cisjordania. Israel debe estar frotándose las manos. Y la comunidad internacional, causante de este conflicto al retirar los fondos de ayuda a los palestinos tras la victoria en las elecciones de Hamás, ahora parece asustarse tras la victoria de Hamás.

Los islamistas palestinos parecen surgir como una nueva Hezbolá. Sin embargo, la división profunda entre los propios palestinos parece incapacitarla para emprender una campaña importante contra Israel. En Oriente Medio todo es complejo, y normalmente los experimentos occidentales a la hora de influir en la zona suelen deparar consecuencias inimaginables, como ha ocurrido con esta política de retirar ayudas.

Palestina está inmersa en el caos. Y los propios palestinos deben comprender que el enemigo está fuera y no dentro. El enemigo es Israel. Y sólo si unen sus fuerzas y emprenden acciones coordinadas tendrán alguna posibilidad de victoria.