Nunca me han gustado los cuerpos y fuerzas represivas del Estado. A la derecha sí. Bueno, pues de cara a las próximas generales, para las que ya faltan menos de un año, la derecha española ya tiene estrategia. El PP ha moderado su discurso. No es que se hayan vuelto unos centristas, ni mucho menos. Son derechones reaccionarios, pero ya no parecen unos golpistas paranoicos. O intentan no parecerlo.

Sin embargo, no pueden renunciar a practicar el juego sucio que tanto desgasta a cualquier Gobierno. Esa función el PP no la puede hacer directamente. Necesita a sus esbirros, a Alcaraz y a su AVT, para llevar adelante esta tarea. El ejemplo lo hemos podido observar hoy cuando la Asociación de Víctimas del Terrorismo ha pedido que se conozca quién ideó el atentado del 11-M.

La finalización del juicio y la sentencia están próximas. Y, como no podía ser de otra forma, las tesis conspiracionistas de la derecha española se vendrán abajo. El PP no puede hacer el papel de alborotador que no reconoce una sentencia judicial, pues perdería votos por su lado más centrista (o menos fascista, por ser exactos). Sin embargo, hay que movilizar al electorado más ultra. Ya sabemos quién cumplirá con esta tarea: el esbirro Alcaraz.