Mariano Rajoy es un político de escasa altura, aficionado al chascarrillo fácil y a poco más, al menos que sepamos. El otro día, en un receso del programa "La Mañana de la COPE", se puso a comentar, off the record, en confianza, a los periodistas que Zapatero "no se creía que iba a hacer lo que hice, ni de coña, con lo cual se quedó así un poco... y luego salió la otra [María Teresa Fernández de La Vega], que se veía que tenía otro rollo preparado y sobre la marcha tuvo que hacer una intervención un tanto extraña". Así de leal es Rajoy en cuanto a política antiterrorista. Dice una cosa al presidente y a los españoles, y en privado se vanagloria de su jugada maestra. Poquísima clase.

Lo significativo es, sin embargo, que Libertad Digital ha iniciado una campaña de denuncia por el hecho de que estos comentarios se hayan filtrado. ¿No recuerdan cuando grababan con el móvil a Zapatero en conversaciones privadas y ellos utilizaban esa información? Evidentemente, si Rajoy preciso que esas declaraciones eran off the record, nadie debiera haberlas grabado ni difundido. Sin embargo, ¿por qué se sorprende ahora el PP? Quizás porque esto se lo haga Efe, en lugar de alguien de PRISA. Pero, si nos ceñimos a los hechos recientes, es absolutamente descabellado que ahora el PP y la derecha mediática se asusten por estas prácticas, cuando ellos se han valido siempre que han podido.