Navarra es el ejemplo. Nafarroa Bai es el ejemplo. Son de izquierdas principalmente, aunque no exclusivamente. Reclaman la independencia de su país. Quieren hacer política. Y no participan de la violencia. Y es más: se trata de una opción de futuro. Es curioso que haya sido en Navarra y no en Euskadi donde haya surgido una opción política independentista y de izquierdas que quizás pueda cambiar algo la situación.

Pero lo más significativo, según acabo de leer en Gara, es que en los departamentos franceses en los que se incluye el País Vasco Francés ha surgido una fuerza política nueva: EH Bai (Euskal Herria Bai, Sí a Euskal Herria). Se trata de un conglomerado de fuerzas políticas de diversas tendencias que, sin embargo, coinciden en declararse nacionalistas vascas y de izquierdas. La verdad es que no queda claro cuáles son las organizaciones políticas que forman este nuevo conglomerado. Sí está claro que en Francia, a pesar del centralismo político de este país, no se han prodigado mucho las acciones violentas de los independentistas vascos. En Navarra, observando el auge de Nafarroa Bai en los últimos comicios, parece claro que los ciudadanos que se consideran vascos, independentistas y de izquierdas, tampoco abogan mucho por la violencia.

Batasuna sigue teniendo una gran fuerza política. Ya sea con ese nombre o con otro. Ya puedan concurrir a las elecciones o dirijan sus votos a la opción que más les interese. Pero quizás se están quedando un poco atrás. Y es que en pleno siglo XXI, con los nuevos retos sociales y políticos que tenemos, la violencia no es sino la más antigua de las lacras. Y mientras se articulan propuestas políticas nuevas, da la sensación de que en las tres provincias (Araba, Bizkaia y Gipuzkoa) las cosas se mueven poco. Batasuna se mueve poco.