Pepe Bono es un político particular, camaleónico. Presume de socialista a la par que se confiesa católico practicante. Y bueno, ambas cosas no tienen por qué ser incompatibles, ciertamente. Pero es que a Bono no me lo imaginaba con un sector del catolicismo que, si bien es de izquierdas, va mucho más allá en sus propuestas que el que fuera Presidente de Castilla La Mancha y Ministro de Defensa.

Pero Bono ha asistido hoy a la primera misa que se ha celebrado en la Iglesia de San Carlos Borromeo tras ser clausurada para la liturgia por la jerarquía eclesiástica madrileña. Al acto también ha asistido Pedro Zerolo, Secretario de Movimientos Sociales del PSOE, y que se declara ateo. Podría parecer lo de Zerolo aún más incomprensible que lo de Bono. Pero no. A Zerolo sí me lo imagino en esa línea doctrinal e ideológica.

Bono es un político camaleónico, decía. Y no me extrañaría nada que algún día regresara a la política, entre otras cosas porque es evidente que lo está deseando. Y, aunque sorprendente, su gesto me parece bueno. Porque en San Carlos Borromeo se realizaba una labor muy positiva. Y es un error cerrar la parroquia. Cualquier gesto que se realice en su favor ha de ser bienvenido. Y lo dice alguien que es rematadamente ateo...