Son muchas las personas que marchan de romeríaa la aldea de El Rocío. Todavía son más las que este fin de semana acudirán al día grande de la celebración. Pero es que son aún más las que se quedan en Sevilla, Huelva y los pueblos de ambas provincias y que a buen seguro que habrán de sufrir ciertos quebrantos por esta celebración.
Y no quiero cargar exclusivamente contra El Rocío. Porque peor aún es la Semana Santa. Durante esos días es imposible hacer vida normal en Sevilla. Pero es que además, cualquier día, en cualquier fecha, puede uno encontrarse con un ensayo de procesión que colapsa el tráfico. Por si no fuera poco, luego llega la Feria de Abril, y la actividad de la ciudad queda totalmente alterada. Y no pasa nada.
Sin embargo, el hecho de que unos jóvenes hagan botellón parece que el cénit de todos los males. Y, cuando conviene políticamente, se puede emplear a la policía local como fuerza de choque para dispersarlos. Son las paradojas de esta ciudad...


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