La verdad es que últimamente se están encontrando algunas irregularidades de los Mossos de Esquadra a la hora de tratar con los ciudadanos. Hay pruebas de las palizas que han dado a varias personas sin justificación. Hoy es noticia que ayer, para reprimir una manifestación contra la especulación inmobiliaria, utilizaron un armamento punzante no reglamentario. Vamos, para decirlo claro, que llevaban navajas. ¿Alguien se imagina lo que sucedería si los policás cogen a un joven con una navaja que intentara agredirlos? Lo podrían acusar de todo, de intento de asesinato, por ejemplo.

¿Y cuándo un policía se vale de estas armas sin justificación? Pues debería ser fulminantemente apartado de su puesto. Lamentablemente esto no sucede en la práctica. Ayer dos jóvenes resultaron heridos por sendas puñaladas, que les propinó la policía autonómica catalana. Es de verguenza.

Por cierto, resulta llamativo ver cómo cubre la informción el país. A pesar del hecho sorprendente y revelador del uso de punzones por parte de la policía, esto queda en todo momento relegado a un segundo plano. Las verdades cuesta decirlas.