Hoy, en la tertulia política de Cuatro, la que dirige Concha García Campoy, he asistido a un hecho significativo. Una mujer de Euskadi, que se llamaba Arantza, ha intervenido, ha afirmado que siempre que ha podido ha votado a Batasuna, y cuando no ha podido, lo ha hecho en blanco. Poco más ha dicho. Le ha cundido poco para poder criticar las medidas que se han tomado contra la izquierda abertzale, porque a mitad de su argumentaciónla presentadora le ha pedido que condenara la violencia si quería continuar. Veo a diario ese espacio y jamás había visto que a un votante del PP, del PSOE, de IU, y ni siquiera de algún partido de extrema derecha, se le haya pedido que condene la violencia para poder hablar. Este es el sin sentido de la vida política actual. A lo mejor un día se les impide hablar cuando iban a condenar la violencia.

El caso es que una vez han cortado a esta persona, todos los contertulios han ofrecido unos argumentos. Algunos hasta me parecían razonables. Aún así, esa persona, Arantza, no ha podido debatir con ellos, cuando sus argumentos podían ser igual de válidos.

Bueno, mañana probablemente también vea la tertulia política de Cuatro. Las de otros sitios son aún peores.