Creo que cualquiera con dos dedos de frente puede acusar a Bush y a su equipo de ser unos auténticos criminales, porque lo de Irak y lo de Afganistán, por no hablar del resto de amenazas que han proferido, es un crimen. Pero es que además ahora nos vamos enterando de que son también unos corruptos. Y me estoy refiriendo a Paul Wolfowitz, al que colocaron en el Banco Mundial y que lo primero que hizo fue subir injustificadamente el sueldo a su novia, y a Alberto Gonzales, que ha intentado manipular juicios valiéndose de su poder en la administración de Justicia norteamericana. Los dos retratan a la perfección la altura moral de la administración Bush.

Y es que desde siempre ha habido iluminados que se han lanzado a hacer guerras por doquier, extendiendo el sufrimiento. La diferencia quizás sea que los iluminados de ahora, además de propiciar toda clase de asesinatos, resulta que suelen acabar ricos. Y además, pocas veces lo pagan.

Dicen que en Estados Unidos ya se habla de quién será su próximo presidente. ¿Es posible que haya alguien todavía peor que Bush? Esperemos que no, porque es justo lo que le faltaba a este mundo.