Pues cuando la política y los negocios se confunden, pueden pasar muchas cosas. Algunas positivas, para unos cuantos caraduras que suelen forrarse hasta las cejas. Para la mayor parte de la población lo que viene a suceder es que asiste con bochorno al espectáculo que les brindan aquellos que fueron elegidos para buscar el bien común.

Muchos valencianos deben estar escandalizados. Ecclestone, propietario del gran circo de la fórmula uno, ha afirmado que sólo firmará el contrato con Valencia si Rita Barberá y Francisco Camps son reelegidos. Es decir, si el PP gana, habrá Fórmula 1. Si pierde y no gobiernan, no habrá Gran Premio. Yo diría que es escandaloso. ¿Cómo una simple persona, que además no es ni siquiera reside en Valencia, se atreve a condicionar de esta forma unas elecciones, por mucho dinero que tenga?

Y es que la explicación es fácil. Agag, el yerno de Aznar, ese apuesto joven que se casó con el bellezón de la hija del Gran Presidente español de todos los tiempos, resulta que es el socio de Bernie Ecclestone. Dios los cría, y ellos se juntan. Y juntos roban a espuertas.