Rajoy es un perdedor. En las últimas generales, teniéndolo todo a favor, perdió en el último momento. Y la culpa no cabe achacarla exclusivamente al atentado del 11-M. Rajoy no aceptó un debate televisivo con Zapatero. Concedió una entrevista en plena jornada de reflexión. Y evitó hablar del tema de Irak en toda la campaña electoral, consciente de que no le iba a hacer ganar apoyos. Rajoy es desde aquel día un cadáver político, que espera simplemente que le den sepultura.

Ahora se apunta a Sarkozy. Y afirma que en 2008 él mismo completará el giro a la derecha que se está produciendo en Europa. Ni él mismo se lo cree. En 2008, con la sentencia del 11-M recién publicada, como estará, a cualquiera, por mucho estómago que tenga, le dará asco votar al PP. Aparte, Rajoy nada tiene que ver con Sarkozy. El líder francés, al que personalmente detesto, es un tipo que se caracteriza por decir las cosas claras. Llama "chusma" a la gente de los barrios deprimidos y se queda tan tranquilo. Pero tiene carácter al menos. Rajoy ni eso. Es un ni fú ni fá constante. Pregúntale lo que sea, jamás te dirá lo que realmente piensa. ¿Piensa?