Lo sucedido en Madrid las dos últimas noches ha sido tema central de debate en las tertulias políticas de la mañana. Todos los periodistas libraban de cualquier culpa a la policía, mientras se podían ver perfectamente las imágenes en las que cuatro o cinco policías golpean, con porras y a patadas, a un chico caído en el suelo. Muy democrático.

Los testimonios telefónicos, de testigos que presenciaron los hechos, han contado una historia muy distinta a la versión oficial de la policía. Incluso ha opinado una señora, vecina de la zona y acostumbrada por tanto a sufrir los estragos del botellón, que la carga policial había sido una barbaridad. Lo que deberían hacer muchos políticos es cuánto de culpables son ellos por no ofrecer alternativas culturales y de ocio. Luego mandan a reprimir a los jóvenes a base de porrazos. ¿Esperan que los votemos? Más bien que los botemos.