Todos los medios lo cuentan como una noticia de lo más feliz. Como si se tratara de algo que nos tiene que colmar de felicidad a todos los ciudadanos del país. A mí personalmente me importa una mierda el nacimiento de la nueva hija del Príncipe. En algún periódico digital incluso he leído ya una predicción del carácter de la niña en función de la fecha en que nació. Tonterías.

Lo único que está claro es que tenemos una boca más para alimentar, entre todos. Y además, tendrá caprichitos caros. Irá a navegar, en yates y veleros, no en un pesquero, claro está. Será asidua de las estaciones de esquí. Hará cursos en el extranjero. Y mientras le pagamos todos esos caprichitos, tendremos que escuchar a través de los medios la más vulgar propaganda que nos cuenta sobre lo buena moza y simpática que es la nueva infanta. ¡Que pare de parir la Letizia!, que los demás no somos ricos.