Finalmente competirán en segunda ronda Nicolás Sarkozy frente a Segolene Royal. La sorpresa es que no ha habido sorpresa, y el tradicional bipartidismo, socialistas frente a conservadores, presidirá la batalla en unas votaciones finales. En principio parece que Sarkozy parte con cierta ventaja, puesto que ha obtenido un 30% de los sufragios. La candidata socialista se ha hecho con un 24% de los votos. Bayrou quedó en tercer lugar, con un 18%, y Le Pen firma un 11%. ¿Adónde irá el voto de Bayrou en segunda ronda? Esa es la clave. Si estos sufragios van en su totalidad a Segolene Royal, la candidata socialista podría ser la favorita en la próxima contienda electoral. Pero probablemente no sea así. Los votos de Le Pen irán a engordar los resultados de Sarkozy. De eso no hay duda.

Segolene Royal no es una gran candidata. Pero entre lo malo y lo menos malo, representa lo menos malo. Sarkozy es tipo detestable. Partidario de fuertes ajustes económicos y de la mano dura para reprimir los problemas sociales, las clases más humildes de Francia deben observar al líder conservador como su gran enemigo. Inmigrantes, hijos de inmigrantes, obreros e incluso la llamada "clase media" han de comprender que Sarkozy es el candidato de los más poderosos. Su iniciativa de crear un Ministerio de Inmigración deja a las claras el guiño de Sarkozy al electorado de Le Pen.

Por si esto fuera poco, Sarkozy es el candidato de Washington, por así decirlo. Chirac, un político conservador que dio inúsitados giros a su política según le convenía, plantó al menos cara a las ambiciones internacionales de Estados Unidos. No fue un acto de heroicidad, sino simple conveniencia. Pero Sarkozy tiene un perfil distinto. Si la gran superpotencia, Estados Unidos, puede tener un aliado en Francia, ese hombre es desde luego Sarkozy. Nosotros no votamos, como es lógico, en las presidenciales francesas, pero, curiosamente, también nos jugamos algo. Si hasta en Francia, ejemplo de multiculturalidad y progreso, triunfa un líder como Sarkozy, con un lenguaje a veces próximo a la extrema derecha, esta Europa que nos construyen puede ser mucho peor de lo que ya prometía ser.