Cualquier persona que viva en Sevilla y que participe de las movidas reivindicativas sabe que el CSOA Casas Viejas es un lugar único. Se trata de un espacio que, gracias al trabajo de unas cuantas personas, está siempre disponible para organizar conciertos, jornadas de debate, charlas, comidas populares, y toda clase de actividades difíciles de ubicar según la lógica capitalista que nos invade todo, a todos.

Por eso me parece una nefasta noticia que un juez haya decretado el desalojo de la manzana donde se ubica este Centro Social Okupado y Autogestionado. La familia poseedora del inmueble tiene otras pertenencias más que reseñables en el casco antiguo de Sevilla. Estas personas viven actualmente en Madrid, fuera de Sevilla, y viven de las rentas de algún antepasado que amasó hace siglo y medio una gran fortuna a costa de la clase trabajadora de Sevilla. Ahora siguen atacando a esta clase social. Y la Justicia, ¿cómo no?, vuelve a estar de su lado.

¿Acaso el propietario no tiene ya dinero suficiente? Casas Viejas ha sido un espacio formidable para la convivencia, el diálogo y el desarrollo de actividades, ¿qué ley puede autorizar a que se acabe de esta manera con este lugar? Además, ese espacio lo quieren para proyectar edificios con muchas viviendas, de esas que venden sobrevaloradas y con las que los mismos señores de siempre siguen engordando sus bolsillos. La cosa no está perdida, pero pinta mal.