Políticos y medios de comunicación suelen encargarse a la perfección de hacer saltar las alarmas ciudadanos sobre un determinado tema, cuando les interesa. Así, de pronto, ETA vuelve a estar en el ojo del debate político, a pesar de la escasa actividad de la organización armada. También se despiertan intolerncias frente al fenómeno migratorio. O se observa con alarma el comportamiento de los jóvenes en el llamado "botellón"

Hoy es noticia que la percepción ciudadana del botellón no es tan negativa como hace unos años. Y es que, por ejemplo, yo que vivo en Sevilla, observo con perplejidad como concentraciones de personas que beben alcohol a mansalva, ensucian y molestan se permiten para Semana Santa y para la Feria de Abril. Sin embargo, cuando los jóvenes quieren estar consumiendo en la calle, por lo elevado de los precios en bares y discotecas, la policía ha llegado a cargar contra ellos, como si fueran delincuentes.

Nos pueden intoxicar informativamente. Pueden confundir a la población, pero tarde o temprano las cosas vuelven a su cauce. A la gente le acabará por parecer ridículo que en una cultura mediterránea como la nuestra no se permita beber en la calle. Aunque claro, de momento siguen vigentes las leyes que prohíben concentraciones ciudadanas nocturas. Absurdo. Absurdo e inconstitucional.