Son muchos los que denostan otros modelos culturales y apuestan exclusivamente por lo que han dado en llamar "civilización occidental". El país que por su poderío internacional debería ser el ejemplo más característico es Estados Unidos. Se trata de un país que a la vez que es crisol de culturas intenta imponer un pensamiento demasiado unificado. Es un lugar extraño. El baluarte de la democracia, donde impera el derecho de los ciudadanos a poseer armas de fuego. ¿Falla quizás algo en el modelo?

Pues treinta y dos personas han muerto en la Universidad de Virginia después de que un individuo se liara a tiros. George W. Bush, presidente de los Estados Unidos, ha afirmado que él y su esposa están rezando por las familias de las víctimas. No ha dicho nada de prohibir el tráfico legal de armas que existe en el país y del que él y su partido son acérrimos defensores. Rezará por las familias de las víctimas y seguirá defendiendo el derecho de todo perturbado a hacerse con un arma con la que posiblemente pueda provocar una tragedia.

En Irak hay una guerra fratricida y se suceden los más salvajes atentados. En Estados Unidos mueren también cientos de personas como consecuencias de tiroteos. Evidentemente la situación no es tan desesperada en la gran superpotencia. Pero lo significativo es que tampoco pueden ser modelo para nadie, por más que quieran ir dando lecciones de democracia por el mundo. La gente no debería tener derecho a ir armada. La gente debería tener derecho a no morir asesinada por armas de fuego. Es más razonable. Es incluso más democrático.