Hay lagunas en torno al que ha sido el mayor atentado terrorista en la historia de Europa. Y no me refiero desde luego a esas de las que hablan Jiménez Losantos, Luis del Pino, Pedrojota y otros recién descubiertos teóricos de la conspiración. Me refiero a los puntos sobre los que no se habla tan a menudo. Hoy nos enteramos que una asociación de víctimas pide la responsabilidad directa del Estado respecto a este atentado.

El Estado es responsable de tomar unas medidas para garantizar la seguridad de sus ciudadanos, que son los que lo sostienen con sus impuestos. Es por tanto lógico pensar que el Estado no debe hacer nada que ponga en riesgo la seguridad de las personas. Llegados a este punto, es censurable la actitud de José María Aznar, que fuera presidente del Gobierno, y que colocó a los ciudadanos de este país en el punto de mira de los terroristas cuando, en un afán megalomaníaco de pasar a la Historia, apoyó una guerra con la que no estábamos de acuerdo los españoles.

Pero no se trata sólo de esto. Los responsables de las fuerzas de seguridad descuidaron la amenaza islamista, puesto que no le prestaron la suficiente atención. El atentado se podía haber evitado. Había cintas en árabe de cuya traducción se podía haber deducido el peligro que existía. No había traductores suficientes. Hubo algunas alertas acerca del tráfico de explosivos a las que no se prestó atención porque no se investigaban adecuadamente estas actividades. Son las lagunas del 11-M, y las responsabilidades que de ellas se infieren afectan a los que eran responsables del Estado en aquellas fechas. Me refiero, por ejemplo, a Ángel Acebes y José María Aznar, Ministro del Interior y Presidente del Gobierno respectivamente, que ocupaban cargos de suficiente relevancia.

Lo llamativo de este asunto es que estas personas, lejos de asumir sus responsabilidades políticas, que no son pequeñas, utilizan estas aspectos para sembrar la confusión y lanzar teorías descabelladas. Los apoyos mediáticos del PP (COPE, El Mundo, Libertad Digital,...) desarrollan elucubraciones que implican al PSOE y a la misma policía en el atentado. El PP, como no podía ser de otra forma, mantiene la ceremonia de la confusión al no descartar estas deposiciones mentales. Lejos de haber castigado estos comportamientos, el principal partido de la oposición, parece premiarlos. Acebes es Secretario General del PP. Zaplana, portavoz del Grupo Popular. Díaz de Mera sigue en su puesto de eurodiputado.Aznar sigue siendo el guía espiritual del partido. ¿Piensa realmente Rajoy llegar a Presidente del Gobierno con estas actuaciones? Los ciudadanos no lo permitiremos.