Hace tan sólo unos días visité Marruecos. Chaouen, concretamente. Un lugar donde la gente es muy religiosa, según decían los guías. No pude apreciar ningún comportamiento demasiado integrista, por así decirlo. Los radicales no se dejaban ver con tanto turista, nos dijeron. En cualquier caso, sólo puedo decir que Chaouen es un lugar maravilloso. No me atrevo a hablar del resto de Marruecos. También podría hablar de Túnez, país que sí conocí, no se si en más profundidad, pero sí durante más tiempo. Es un país absolutamente occidentalizado.

Sin embargo, el gran problema que existe tanto en Túnez, como en Marruecos o en Argelia es la falta de democracia. En los tres países, de una u otra forma, han surgido movimientos islámicos moderados que incluso han llegado a ganar elecciones democráticas. No obstante, nunca se les ha permitido gobernar. En Túnez existe una democracia light donde los partidos integristas islámicos están prohibidos. En Argelia existe una suerte de dictadura militar tras quedar anulados los resultados de las últimas elecciones democráticas, allá por los 90, que dieron la victoria al Frente Islámico de Salvación, no partidario de la violencia. De hecho, el grupo que practicó la violencia más salvaje en Argelia fue el Grupo Islámico Armado (GIA). Se creía que el Ejército colaboraba con este colectivo con el fin de generar tal campaña de terror que justificara su continuidad en el poder. En Marruecos todavía existe un Rey que puede decidir, al margen de lo que voten sus ciudadanos, quién ejerce el Gobierno y quién no.

Sin embargo, ¿qué hacemos en Occidente? Pues damos el visto bueno a estos gobiernos. Argelia, por ejemplo, nos hace llegar millones de barriles de gas natural. Todos los gobiernos españoleshan visto con buenos ojos una dictadura militar que alejara del poder a los islamistas. Si a esto unimos las barbaridades que a nivel global han realizado los Estados Unidos, ya tenemos un movimiento que agrupa a todo el mundo musulmán, más radicalizado y con el objetivo ya firme de atacar nuestros países. ¿Estamos recogiendo lo que sembramos? Bien pudiera ser.