Ya conté en este blog lo que eran los Peones Negros. Una organización, nacida del seno de la derecha, para exigir la verdad sobre el 11-M, sugiriendo que las investigaciones policiales y judiciales que se están llevando a cabo intentan ocultarla. La connivencia de este grupo con la AVT y los sectores más reaccionarios del PP es evidente. Sin embargo, se ha producido un hecho significativo: han surgido disensiones dentro de esta organización. Y ¿cómo es posible esto en la derecha, que siempre está tan unida? Pues bien, es muy simple. Peones Negros es una organización subsidiaria de la AVT, por así decirlo. Están a su sombra, ahí han crecido, amparados y con cobertura, y probablemente ahí seguirán. Pero bueno, el caso es que desde ciertos lugares de la geografía española no se ha entendido como lógica la propuesta, o más bien imposición, de la organización en Madrid de no acudir a las próximas convocatorias y a hacerlo a las de la AVT sin sus características pancartas. Claro, suponen que ahora, con el caso De Juana en todo su auge, no hay que distraer la atención con una panda de chiflados que siguen pregonando tonterías sobre el 11-M. Y por eso la derecha ha pedido a sus tontainas seguidores esquizofrénicos y descerebrados que se abstengan de ir por ahí haciendo el ridículo. Luis del Pino parece tonto, pero no lo es.
Pero, como podía suceder, estos Peones Negros que ahora se rebelan probablemente ya se consideran a sí mismos como visionarios y poseedores de la Verdad. Y por eso no es de extrañar que algunos no acaten las consignas del partido, del PP quiero decir, que es quienes los dirige. Algunos en la extrema derecha no se dan cuenta de que sólo existen para hacer el trabajo sucio de la derecha.

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