El periódico El Mundo se caracteriza últimamente, junto a otros medios, por centrar su atención en minúsculos datos sacados de contexto y referentes al 11-M que podrían hacernos dudar de la llamada "versión oficial". Sin embargo, cuando durante las sesiones judiciales salen a relucir otros datos, estos no tienen tanta cabida en estos medios. Es el caso de las conexiones entre el tráfico de explosivos, el de drogas y la delincuencia común. El Mundo publica esta información, pero la "entierra" en la sección de Nacional. Nada que ver con sus fantásticos (fantasiosos más bien) descubrimientos, que tenían espacio fijo en la portada.
Claro, el problema es que si se empiezan a mostrar las relaciones que existían entre los autores del atentado a la hora de comerciar con explosivos y hachís, esto nos aleja de ETA. Las teorías de la conspiración no tienen una hipótesis mínimamente seria. Se limitan a conjeturar y a poner en duda. Pero claro, si sale a la luz que los terroristas obtuvieron los explosivos a cambio de hachís, la alargada sombra de ETA que algunos quieren ver no se puede apreciar por ninguna parte.
Por eso, este artículo del que hemos hablado, publicado por El Mundo, ocupa ese lugar de tan escaso privilegio dentro de la edición digital del periódico. ¿Manipulación? Bueno, este es el día a día del periodismo. Nada de buscar la verdad. Ni por asomo. Más bien al contrario.

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