El antiamericanosmo se extiende por todo el mundo. Este sentimiento no debe entenderse como una reacción contra el pueblo norteamericano, sino contra su Administración, y en especial contra lo que a política exterior y lucha contra el terrorismo se refiere. Estados Unidos tiene una historia de lo más sucia en este sentido. Han fomentado dictaduras, derribado gobiernosdemocráticos (Allende en Chile, por ejemplo), invadido países, fomentado conflictos bélicos y apoyado a los más sanguinarios regímenes (Israel). Claro, y eso acaba calando.

Claro, y esto corre como la pólvora, sobre todo cuando uno se entera que en su propio país agentes de un estado extranjero (Estados Unidos), a través de sus servicios secretos (CIA), organiza el secuestro de una persona que es llevada a un tercer país (Egipto), para ser torturado. ¿Tiene algo de raro que los italianos se levanten ahora contra el incremento de efectivos norteamericanos en la base militar de Vicenza? Yo diría que no.

Prodi se equivoca, además, al dar alas a la gran potencia mundial. No cursará el gobierno italiano las órdenes de extradición contra los agentes de la CIA implicados en el secuestro de una persona en suelo italiano. Y apoya además los planes de Estados Unidos para aumentar el número de militares desplegados en suelo italiano. Prodi se equivoca, repito. Sobre todo porque si "el profesor mortadela", como le calificaba su rival político Silvio Berlusconi, llegó al poder fue gracias a grandes sectores de izquierda que creían necesario un cambio en Italia. Los políticos jamás deberían defraudar a quienes les votan, aunque eso suponga enfrentarse a la política exterior norteamericana. Zapatero, que tampoco es ni mucho menos un líder ultraizquierdista, sí supo retirar las tropas de Irak a tiempo, antes de que aún nos viéramos más pringados en un problema sin solución. A Prodi le ha faltado valentía.