El otro día comentaba las declaraciones que Oleguer, jugador del FC Barcelona, había realizado acerca de nuestro sistema judicial y de la condena a Iñaki de Juana Chaos. No sabía queKelme, la marca que había patrocinado hasta entonces a este deportista,decidiría romper este contrato de imagen. Está en su derecho, por supuesto. Al igual que estaba Oleguer en su derecho de decir lo que pensaba. Y, de igual manera, me asiste la libertad para no volver a comprar jamás en la vida un producto de esta marca deportiva.

Y es que, contrariamente a lo que se pueda pensar, la gente de izquierdas también practica deporte. Ese es mi caso. Y cada determinado tiempo, como es necesario, he de adquirir nuevos enseres deportivos.Kelme era una marca que me gustaba. A partir de ahora está eliminada de las quinielas previas que pueda hacer sobre la adquición de algún producto. Animo a cualquier persona con ideas y posiciones políticas cercanas a las mías que tampoco compre Kelme. Evidentemente, no tengo la misma fuerza mediática que Jiménez Losantos ysus amigos parafascistas que alimentaron el boicota los productos catalanes. Pero ahí va la propuesta.

Por cierto, a modo de posdata casi, Sanz, el presidente autonómico de La Rioja que presumiblemente grabó aquel lapsus de Zapatero, en el que en lugar de decir atentado de ETA dijo accidente, no respondió a las preguntas del PSN respecto a esta cuestión. Sin embargo, como si de un caso de justicia poética se tratara, volvió a cometer el mismo lapsus, y en lugar de decir "atentado", dijo "accidente". Una hipótesis sobre estos lapsus: a lo mejor hay tan pocos atentados últimamente en nuestro país (menos aún debiera haber, claro), que ya las desgracias suelen ser accidentes. La derecha, con su rechazo al proceso de paz, parece querer que nos acordemos más a menudo de esa palabra.