Hay pocos, por no decir ninguno, ejemplos históricos de agresiones bélicas con una mínima justificación. Desde luego, el modelo de guerra imperialista, de un país poderoso económica y militarmente , que agrede a un país subdesarrollado y pobre, no tiene jamás la más mínima justificación. Y, por si esto fuera poco, suelen acabar mal. Es el caso de Afganistán. Se retiran las tropas OTAN, y como es lógico, vuelven los talibanes. Así no se solucionan estos conflictos.


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