La política tiene estas cosas tan grotescas, sobre todo si detrás anda la Administración Bush. Paul Wolfowitz, el tipo que preparó la guerra de Irak junto a Donald Rumsfeld, el mismo que por tanto es responsable de la destrucción de un país como Irak, con recursos energéticos suficientes como para garantizar a sus ciudadanos una existencia digna, ha sido nombrado presidente del Banco Mundial. El Banco Mundial (BM, en adelante) es la institución hermana del Fondo Monetario Internacional (FMI), y la misión de ambos es proporcionar recursos a los países en vías de desarrollo para que puedan mejorar su situación. En la práctica son instituciones que contribuyen a imponer un modelo neoliberal de relaciones económicas. Utilizan una estrategia absolutamente chantajista: acuden, como el bombero pirómano, a países que experimentan graves problemas económicos, y les ofrecen préstamos que son necesarios para afrontar la crisis inmediata. Estos países tendrán que devolver este dinero, de eso no cabe duda. Pero además, quedan comprometidos a practica unas políticas determinadas, que son las que BM y FMI desean.

Estas instituciones, si ya de por sí no estaban desprestigiadas, se convierten en lo peor de lo peor desde el momento en que queda presidida por Paul Wolfowitz, que no es que sea ya un acérrimo neoliberal, sino que es un neocon parafascista y cuyas decisiones políticas han conducido a la muerte de miles y miles de personas. Además, habría que plantearse una cosa: habida cuenta del currículum vitae de este individuo, ¿qué pensarán aquellos países que no quieran plegarse a las condiciones de Wolfowitz? ¿Será una amenaza velada su presencia en esa institución? ¿Pretenden intimidar a los países menos desarrollados con este nombramiento?