Desde Abril no había ningún atentado en Israel protagonizado por grupos palestinos. En el de hoy han muerto tres personas. No se sabe muy bien si entre las víctimas se cuenta al terrorista suicida, puesto que para algunos no parece ser una persona siquiera. Hay que decir también que durante todo ese tiempo, Israel ha seguido matando palestinos, a lo que en este tiempo ha sumado el asesinato de libaneses, durante el enfrentamiento que tuvo con Hezbolá.

Sin embargo, la noticia cobra gran protagonismo en todos los medios digitales. Me llama la atención que la ciudad víctima del ataque es un centro turístico con varios balnearios que, situado a orillas del Mar Rojo, es lugar turístico preferente de los israelíes. ¡Qué contraste! Mueren de hambre y por desasistencia niños palestinos en Gaza, y todo porque el gobierno israelí congeló el dinero correspondiente a aduanas que correspondía a los palestinos. ¡Y eso que desde Abril no había atentados! Estos israelíes sí que ponen poco de su parte a la hora de buscar la paz.

No es fanatismo lo que hace que alguien se inmole en un ataque suicida. Es dolor, dolor extremo. Porque esa es la situación del pueblo palestino. Pisoteado y torturado durante años, es normal que la rabia más irracional parezca la única salida. Condeno, de todas formas, los ataques contra objetivos civiles. Pero no, que quede claro, los legítimos ataques contra las fuerzas de ocupación (israelíes) que aniquilan al pueblo palestino.

Por cierto, 300 muertos en la última ofensiva del ejército estadounidense en Irak. Ofensiva, sinónimo de matanza.